Tengo este blog abandonado y la verdad he tenido mucha pereza para escribir, bueno en realidad para todo, si no fuera por mis keridas pastillitas de Valium, no seguiria viva, la idea del suicidio me persigue desde que tengo memoria, ahora se presenta a diario vestida de puta... y nosé como alejarla es insistente, mucho...
El día de ayer entre unos papeles encontre una nota que escribi cuando tenia 12 años, era la invitación a mi funeral, si efectivamente mi funeral, hice pequeñas invitaciones decoradas con calaveritas y cruces... lo recuerdo las reparti a mis amigos del colegio, creo que nadie entendio por que hacia eso... lo que me sorprendio mucho fue la fecha que puse.. el 28 de Junio del 2008.. si esté año.. creo que aun sigue vigente esa oferta, pues los espero!!! la fecha esta marcada.El gesticulador
El humo del cigarro rodea mis dedos, los toca como si deseara acariciarlos; de nuevo me encuentro sentada en un rincón de mi habitación, con un aire un tanto desconfiado hojeo aquel libro que me esperó durante años en el viejo librero de mi padre, El gesticulador de Rodolfo Usigli expresa la portada, sus pastas maltratadas me piden, No, me exigen un trato delicado, leo “Los Rubio aparecen dando los últimos toques al arreglo de la sala”[1] las letras me envuelven, me cobijan como si desearan darme calor; soy espectadora y creadora a la vez, si paro de leer, los personajes mutan a un estado de sombra y mueren; mi carácter exigente me ha convertido en asesina de personajes, pero este no es el caso y continúo espiando a la familia Rubio desde la ventana de las páginas, los observo, veo el enfado es sus rostros, reproches y más reproches es lo único que escucha César Rubio padre de esta pequeña familia, hay dos jóvenes sus nombres Miguel y Julia, ambos con desgano limpian y acomodan los muebles de la sala, guardo silencio para poder escuchar la conversación y me doy cuenta de que este cambio de residencia es el motivo del enfado; por un momento dejo a los Rubio y me asomo por la ventana de esta vieja casa, estamos en un pueblo, las calles se encuentran alfombradas de tierra amarillenta, las grietas en el suelo me revelan que la lluvia decidió abandonar este lugar, está oscureciendo y el sol me guiña regalándome un último rayo de luz, a lo lejos un perro anoréxico atraviesa la calle; el aire sopla y sacude los árboles secos como si deseara derrumbarlos, no hay más que ver por lo que decido regresar mi atención a la sala, la conversación ha tomado sonoridades altas, ambos hijos reclaman, echan en cara el abandono de sus vidas en la capital, la madre quien solo observa mantiene su mutismo, ninguno de los presentes se da cuenta de que sus palabras son dardos que se clavan en la mente de César Rubio, por un momento él voltea a donde me encuentro, sus ojos negros se clavan en los míos sabe que estoy ahí, observando; su mirada sincera me platica los motivos del porqué tomo esta decisión, una vida de servicio docente sin reconocimiento profesional y la escasez económica lo impulsaron a buscar nuevos horizontes que le permitan conseguir la estabilidad anhelada; toc, toc, toc, el sonido de alguien tocando la puerta, interrumpe nuestra charla de miradas, él deja observarme; por ahora su atención se concentra en el nuevo visitante, es un hombre de rostro afable, sus rasgos físicos lo delatan de inmediato, no es mexicano, es gringo pienso; con un español bien masticado solicita a la familia le permitan hacer una llamada ya que su automóvil se averió, mientras el visitante hace la petición, yo busco con la mirada un aparato telefónico; no lo encuentro, ellos confirman con un rostro un tanto apenado la carencia de este y al no poder ayudarlo le ofrecen alojamiento y lo acogen en la casa.
De regreso a la realidad me doy cuenta de que mi cigarrillo ha muerto entre mis dedos, lo arrojo a la fosa común en la que se ha convertido el cenicero que hurte de aquél restaurante elegante, de alguna forma tenía que desquitar la costosa cuenta; hago una pausa a mi lectura para encender otro tabaco, inhalo, y el humo entra a mis pulmones generándome una sensación de bienestar, es como si cada molécula de alquitrán y nicotina danzaran dentro de mi; de nuevo retomo la lectura e ingreso a la sala, veo a César Rubio sentado en sillón charlando con el gringo, me deslizo suavemente a lo largo de la habitación buscando el lugar idóneo para poder escuchar; su nombre Oliver Bolton, en efecto es gringo, su lenguaje denota que es un hombre con un grado académico alto, maestro universitario ¡vaya sorpresa!, me acerco al oído de César Rubio, le susurro ¡es tu oportunidad! Es maestro igual que tu, puede recomendarte para impartir clases; él no me ve, pero sé que en el fondo me escucha; mis palabras encienden una luz en sus ojos, se llama E-S-P-E-R-A-N-Z-A, continua la charla, los ruidos de la cocina llaman mi atención me asomo, Elena la esposa de César calienta café para ofrecer a la visita; regreso a la sala el tema: “La Revolución Mexicana” los datos, nombres, hechos, sucesos, anécdotas caen como cascada, es abrumador; Bolton se encuentra entusiasmado ante la vertiginosa platica, comenta que ha venido a México en busca de información que le ayude a descubrir la verdad sobre un héroe Revolucionario llamado César Rubio; de inmediato volteo a verlo, Pienso, ¡eres tu! el César Rubio que Bolton busca, sus ojos miran al piso, voltea de soslayo a donde me encuentro, sus manos se abrazan; mi duda ha sido resuelta, ahora lo sé, no eres el César Rubio revolucionario, Bolton sigue entusiasmado piensa que la casualidad y la buena fortuna te pusieron en su camino, cree que eres el héroe, tu deseo de sobresalir y cosechar los frutos de una vida dedicada a la investigación hacen que no desmientas esa idea y haces creer que una vida de retiro fue lo único que te heredo la revolución, te comprendo, tu intención es buena pero ¿Qué pasará si te descubren?.
Cierro los ojos por un momento, apretujo mis parpados con la yema de los dedos indicándoles que aun no es hora de dormir, el cansancio hace mella en mi cuerpo, tomo de nuevo el libro e ingreso de nuevo a la casa, todo ha cambiado la estancia no es la misma, César Rubio vendió su investigación a Bolton y consiguió la fortuna anhelada, me dirijo hasta donde se encuentran Elena y César, hacen planes, pero… noto algo diferente en él, los pliegues de la piel de su rostro han formado surcos más acentuados, lo sé condicionaste la venta de esos papeles, exigiendo no revelar tu paradero, ¡Inteligente! Así nadie podrá descubrir tu mentira.
Un sonido ascendente se escucha en la calle, ¿Qué ocurre? me asomo por la ventana, el pueblo que por momentos parece muerto ha resucitado, los murmullos y pasos de la gente se escuchan cada vez más cerca, una muchedumbre se dirige a la casa, se arremolinan en la puerta, el jubilo y los gritos se funden en un fervor absoluto al reaparecido héroe del pueblo; volteo la mirada a donde se encuentra César, está inmóvil, sabe que Bolton ha faltado a su palabra, observa a Elena, quien le suplica se vayan del pueblo, él por el contrario piensa en el desprestigio que conlleva para Bolton el que se descubra la verdad, el miedo se extingue de su rostro tan rápido como las sombras por el sol del medio día y decide enfrentar a la multitud; la sala se ve invadida por muchos hologramas tridimensionales, sus rostros morenos de ojos grandes miran con sorpresa al hombre de ideales, aquel que recorrió los caminos y disputo batallas por una sola causa “TIERRA Y LIBERTAD”, allá en el fondo de la sala una mujer con un niño en brazos se alza de puntas para poder observarlo, César no la ve, lo único que distingue es la pobreza en la que vive su pueblo y eso le da valor para continuar con la farsa, eres un hombre bondadoso César Rubio lo sé, utilizaras este nicho para hacer cosas por tu pueblo, un grito rompe los vivas, la multitud abre paso a el hombre más anciano del pueblo, me ubico al lado de César ambos sabemos que es la única persona que podría reconocerte y desmentirte, entra rompiendo plaza, apoyando su peso en su viejo bastón de madera rústicamente tallado, te ve a los ojos y te saluda de manera familiar sus palabras confirman ante los ojos del pueblo que tu eres César Rubio, ¡pero claro!, que más puede decir, en realidad tu nombre es ese, solo podría llamarte de esa forma, posterior a esas palabras César relaja los hombros, la tensión se ha ido y la gente te alaba.
Un taconeo recorre la calle, cierro de manera brusca el libro, de nuevo esa mujer, es casi la una de la mañana y ella en tacones, ¡por dios! cualquiera traería unos tenis de repuesto para correr si es preciso a estas bajas horas de la mañana, pero bueno, supongo que no desea perder glamour, esta interrupción me hace levantarme de mi acomodo, salgo de mi habitación; la luz que ilumina la recamara da un lengüetazo a la oscuridad que carcome el pasillo que lleva a la cocina, eso me permite no tropezar, la cafetera me reconoce a lo lejos la abro como diciéndole ya llegue es hora de trabajar, nadie bebe café en mi casa por lo que su jornada de trabajo se reduce a mis deseos nocturnos de una bebida caliente, hago lo respectivo y solo un par de minutos después el olor del café recién echo invade la cocina, preparo suficiente como para mantenerme despierta el resto de la noche, sirvo una taza y dejo reposar el resto para otro momento, regreso a postrarme en de nuevo en la cama, noto que una hoja se ha desprendido, se asoma como intentando sobresalir del resto de sus compañeras, la integro de nuevo a las filas y busco el hoyo cuántico que me lleve de nuevo al pueblo, la casa de nuevo tiene otro aspecto hay carteles con la foto de César por doquier, diputados locales dan vueltas como pirinolas por toda la sala, recojo un cartel ¡César Rubio para Gobernador! Se escucha el comentario: “ganaremos el pueblo lo aclama”, “venceremos a Navarro”, me acerco a un sujeto bajito, de tez blanca y le pregunto ¿Quién es Navarro? No puede escucharme; no lo recordaba, así que decido escudriñar entre las páginas y descubrir quién es el dichoso Navarro, encuentro su nombre de inmediato, las hojas que hablan de él toman tintes grises, representa el poder, la corrupción, el engaño, el robo, la muerte.
No tarde mucho en conocerlo, un presentimiento de derrota invadió su corazón, motivo por el que decidió visitar la casa de César, sus botas de piel de víbora, su sombrero tejano y una hebilla de oro con sus iníciales eran lo más relevante de su atuendo, sus rasgos duros lo hacían transpirar perversidad, él solicita estar solo con Rubio, yo me escondo a bajo la escalera, un ser así podría notar mi presencia, de cara a la verdad César sabe que ha sido descubierto, Navarro es la persona que podría delatarlo, en esta charla Navarro confiesa ser él quien dio muerte al verdadero César Rubio; por primera vez veo furia en el rostro de César, en voz baja le digo ¡el no puede delatarte! Tendría que admitir que es un asesino, ¿No eres tonto navarro o sí?, de manera astuta le solicita que se retire de la candidatura y se compromete a ofrecer un puesto sobresaliente una vez que sea gobernador, y así ambos ganarán; un ruido distrae mi atención Miguel esta en lo alto de la escalera, se ha enterado de todo, sabe que su padre no es el héroe que él creía, sabe que todo es un engaño, a pesar de sus 22 años su gesto es de un niño, como cuando por carencias descubres que los reyes magos no existen, una lagrima se asoma por sus ojos, pero coraje la evapora de manera rápida, corro a la sala sin importar ser descubierta, quiero advertirle a César sobre la presencia de su hijo es demasiado tarde, no presta atención a mis palabras y solo escucho la amenaza que Navarro lanza por negarse a la oferta y lo veo partir, todo estaba acordado por si la respuesta era negativa, Navarro lanzo la señal para que lo mataran, César desconociendo su final, sale de la casa; sin poder advertir me quedo ahí en la sala con la impotencia entre las manos, miguel grita, reclama, reprocha a Elena, por ninguna circunstancia justifica el engaño, es demasiado tarde ya no hay nada que hacer César es asesinado.
Son las cuatro de la mañana, los gallos empiezan a cantar, a lo lejos un gato maúlla, mis ojos están agotados, el libro me pide dormir, las páginas agradecen mi lectura, mi piel esta chinita, es una obra estremecedora la que Usigli narra; César tuviste que elegir entre los caminos que la vida te presento, tu sueño se realizó, conseguiste el reconocimiento y la plenitud que tanto deseaste, pero el costo fue alto.
Bibliografía
· Rodolfo Usigli, El gesticulador, México, 1983, ed. Editores mexicanos unidos.
· Antonio Magaña-Esquivel, Teatro mexicano del siglo XX, II, Colección: Letras mexicanas, México, 1986, ed. Fondo de Cultura Económica
El humo del cigarro rodea mis dedos, los toca como si deseara acariciarlos, de nuevo sentada en este rincón de las ausencias con mis rodillas recogidas tocando mi barbilla, veo como tu sombra muere debajo de la puerta...
Siempre fuiste eso, solo una sombra... la luz te extinguio...
Y tu ke me diste tan solo mentiras cansancio miseria... Miseria que llevo en la vida, hace mucho tiempo..
La brisa ocular nocturna de nuevo no me deja dormir, me despierta, los soyosos me aprietan el pecho, me quiere asfixiar; Vulevo a dormir, llega la hora de despertar, hoy como desde hace dos meses mis parpados cada mañana se convierten en plomo y mis pestañas en agujas, después de un tiempo por fin logro levantarme aunque mi deseo se queda reposando bajo mis sabanas tibias, entro cual zombi a la ducha, es el único momento del día que en que soy feliz, amo sentir como el agua tibia acaricia mi cuerpo, la sensación de cómo mis poros despiertan con el vapor, abren sus pequeñas bocas y consumen ese liquido vital que me reanima, el tiempo se paraliza no pienso en nada, solo siento, lo mejor de mi baño es cuando mojo mi cabeza, es como si cada gota eligiera un cabello y se deslizara a lo largo de mi espalda a través de las tenues ondulaciones, esperando ser las primeras en tocar mi cintura, el tiempo se paraliza cuando estoy en la ducha, podría morir en ese instante y no importaría nada; El ruido de los autos me perturba y me trae de vuelta a la realidad, han pasado treinta minutos y ni los codos me he tallado, tomo de prisa la esponja, unto un poco de jabón y tallo lo que puedo y como puedo, hago lo respectivo con el cabello, a medio enjuagar salgo del baño, pensando ¿que me pondré? A lo que mi cerebro contesta en automático en ¡Que importa! Vístete de prisa… me pongo cualquier playera y pantalón, mis convers negros gastados y claro no puedo Olvidar lo más importante LA MASCARA de felicidad que me compre en un tianguis de chacharas un domingo de hace un año...
Que difícil es traerla al sentirme como me siento!
Un Fragmento de la obra de Henry Miller!!
En la tumba que es ahora mi memoria la veo a ella, a la que amé más que a nadie, más que al mundo, más que a Dios, más que a mis propias carne y sangre. La veo pudrirse en ella, en esa sanguinolenta herida de amor, tan próxima a mí que no podría distinguirla de la propia tumba. La veo luchar para liberarse, para limpiarse del dolor del amor, y sumergirse más con cada forcejeo en la herida, atascada, ahogada, retorciéndose en la sangre.
En Francia, Miller escribió: "Un hombre escribe para expulsar el veneno que ha acumulado debido a su estilo de vida falso. Está intentando recapturar su inocencia, pero todo lo que logra hacer (escribiendo) es inocular el mundo con un virus de su desilusión. Ningún hombre pondría una sola palabra en un papel si tuviera el coraje de vivir aquello en lo que creía."
Emir Kusturica!!! uno de los directores más sobresalientes de nuestros tiempos.. hace tiempo hice un maraton de pelis de el entre la que destaco Gato negro, gato blanco, por ser una comedia "acida" repleta de personajes insolitos, sin duda te sacara más de una carcajada!!
hoy en mi Ipod eh! redescubierto a este director en la música,sus rolas son divertidas, llena de ritmos de colores que nos transportan en un carrito a una montaña rusa sin fin..
ojalá se den el tiempo y exploren la obra de este director y musico.
Este año definitivamente me haré adicta al café....
Nada como una buena taza de café por las mañanas y de aperitivo un taco de ojo... ta re bonita opoco no?
de Venta en:
Les dejo a otra de mis bandas favoritas..." La BArrAnCA"
Necra.. si lees esto deberias escucharlos son la neta!! " Y no es la ausencia la que duele en realidad, son las marcas que dejamos en la piel"...
on Mi tarea.. emocional